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Para beber al sol .. Clericó y sangría,  ..Cada vino con sus frutas, esa es la idea  .. La aparición en el mercado de vinos ligeros, dulzones, algo pétillantes y fáciles, destinados a un público joven y salidor pero poco habituado al vino, tiene que ver con estrategias de las bodegas para captar a nuevos consumidores. Personalmente creo que estos vinos que siguen los pasos del exitoso New Age de Bianchi, están pensados para chicos pero también para señoras mayores amantes de licores, tortas y las dulzuras en general. El sabor dulce es un sabor primitivo, que seduce a los hombre desde que nacen. Pero hay vinos dulces y vinos dulces. No puede compararse un Sauternes a un Mistela.En todo caso creo que estos vinos, incluido el flamante Septiembre de Trapiche, elaborado con Torrontés y Sauvignon Blanc, y su impactante packaging y al HO2 de Bodegas Chandon, un tinto medio espumante y también dulzón, pueden encontrar un destino digno no sólo en las disco a la hora de apagar la sed producida por tanta milonga técno. Como base de clericó, esa pasión nacional con frutas frescas y sin añadir azúcar ya que son naturalmente dulces, pueden ser una buena opción veraniega. También encuentro apropiados algunos rosados - Septiembre de Trapiche, ligeramente dulzón o Finca La Linda de Luigi Bosca, o sonrosados como el Blush de Humberto Canale o el Blanc de Noir de Lagarde.
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