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2008-03-31 - Luciana Luz: Viva el incesto y el sexo filial. « Volver


Hace mucho tiempo que no escribo nada con respecto a un tema que me apasiona, cual es el “incesto” y el “sexo filial”. Por suerte para mí, cada vez estoy en contacto con mayor cantidad de personas que se animan a contar sus experiencias al respecto y con otras que se sinceran y expresan sus sinsabores y hasta sus frustraciones personales, por no haber hecho algo que en su momento, deseaban y mucho.
Gente, por ejemplo, que se moría de ganas por tener sexo con sus hermanos/as y padres, quienes muchas veces debieron morderse los labios y apelar a una satisfacción unilateral (y manual obviamente), para evitar “comerse” a sus hijos.
¡Cuánta hipocresía! Tanto el “incesto” como el “sexo filial” están insertos en la sociedad desde los comienzos mismos de la humanidad; por razones sociales, culturales, religiosas, etc., pero mucho más importante aún, por el inmenso placer, el gran gozo y la enorme satisfacción que brinda y porque su práctica contribuye al crecimiento de las personas, en síntesis, los hace mucho mejores “seres humanos”.
Por suerte en mi casa, mi mamá, mi hermana mayor y yo, rendíamos culto al cuerpo desnudo y el sexo resultaba tan importante y tan trascendente en nuestra vida diaria, que lejos de dejarlo para un día (o una noche) en especial, en una habitación cerrada y en un contexto casi de reserva y hermetismo, solíamos coger por ejemplo, a la hora del almuerzo y en plena comida, en el living mirando televisión, en el baño, en la cama, en el pasillo, en la cocina e inclusive en el mismísimo patio.
Mi madre nos enseñó que el andar desnudo era tan normal y habitual como “tomar agua” y esa misma normalidad era válida también para el sexo y los “placeres carnales”, por ende, un “cuadro” absolutamente común era, por ejemplo, hacer yo un alto en mis tareas escolares e ir a donde se encontraba mamá planchando ropa y besarle los senos y la cola y ello también comprendía a mi hermana.
“Lamentablemente, la sociedad no está aún preparada” – Solía decir mi madre (aún sigue sin estarlo, por desgracia) y agregaba: “Las personas están cargadas de falsos prejuicios, pudores y una mentalidad tan cerrada, que no les permite ver más allá de sus propias narices.”
Por ello, mamá nos enseñó que nuestra forma de vida podía llevarse a cabo únicamente “puertas adentro” y por ende, las tres (mi madre, mi hermana y yo) tomábamos las precauciones del caso, es decir, ante cualquier visita inesperada, rápidamente teníamos a mano alguna prenda de vestir, cuya colocación era por demás fácil y rápida.
Volviendo al tema de las relaciones sexuales, mamá tenía (y aún lo conserva) un cuerpo espectacular, que irradiaba sensualidad por todos lados; mi hermana mayor fue siempre “la culona” de la casa, dueña de una cola espectacular que siempre fue mi mayor deseo y yo, “la tetona”, ya que desde muy niña, mis pechos crecieron y se desarrollaron “en grande”.
“¡Qué hermoso es esto hija! Pensar que yo te daba la teta cuando eras una bebé y ahora vos me la das a mí” – Solía expresar mi madre cuando yo “le daba de mamar”.
El “bichito del sexo” me picó a mí a muy temprana edad y allí siempre estaba mamá, quien, sabia como ella sola, cada vez que me veía en estado de excitación, saciaba mis deseos y necesidades, haciéndome “acabar a cataratas”.
Con mi hermana, las “revolcadas” solían ser salvajes, teniendo en cuenta que ella se encontraba en plena adolescencia y yo, entrando ya furiosamente a esa etapa de “revolución hormonal”, pero sin lugar a dudas, lo más alucinante y maravilloso, indescriptible con palabras, fueron aquellas relaciones sexuales entre las tres; seis manos, seis tetas, seis piernas, tres bocas con sus respectivas lenguas, tres culos y tres conchas, todas ávidas de sexo, una “sinfonía de sucesivas acabadas”, orgasmos tras orgasmos. Los tres seres que más nos queríamos entre sí, madre e hijas, “amándonos las unas a las otras”.
Por último, para finalizar y a modo de conclusión; soy muy respetuosa de todas la opiniones y de lo que cada uno hace con su vida, pero después leer esta fenomenal descripción ¿Seguirá habiendo personas que desaprueben y condenen el “inceso” y el “sexo filial”?

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