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2011-08-23 - : la empresaria y su amigo « Volver


Hace unos meses me enteré que Marcela, la empleada de mi
cliente, estaba nuevamente embarazada.- Marceña es la que ya tiene
varios hijos y yo la “atendí” varias veces porque su marido al tercer o
cuarto mes la deja de coger `porque tiene miedo de lastimar a la
criatura, entonces es cuando yo voy a hacerme cargo de esa morocha que
se desespera por una buena pija aunque sea de un maduro como yo, que ya
estoy arañando los sesenta.-
En cuanto me enteré, mandé un mensaje a su celular
diciéndole que estoy siempre a sus órdenes y ella me contestó diciéndome
que me esperaba esa tarde; no esperaba tan rápida acogida a mi mensaje
ni tampoco tan rápida cogida con Marcela; cuando llegué, ella me estaba
esperando, por la tarde ella no trabaja pero manda sus hijos al jardín
de infantes y al colegio o sea que queda libre buena parte de la tarde;
ya se la notaba un poco la pancita, pero igual se había puesto una
minifalda que le hacía lucir sus bellas piernas, con una blusa bien
escotada.....  donde se veían sus buenas tetas, en ese momento firmes
por estar en tiempo de embarazo; cuando me vió me dudó en abrazarme como
a alguien muy querido y yo hice lo mismo con ella, solamente que yo
además de abrazarla, le metí bien mi mano en el culo y se lo acaricié,
lo que provocó que ella no pidiera aguantar la risa y me dijera que yo
seguía siendo un viejito calentón; le pregunté si su marido seguía
pensando igual que antes y me contesto afirmativamente diciéndome que a
esa fecha ya llevaba quince días sin tocarla.-
Yo le dije que había ido para solucionar ese
problema, así que enseguida pasamos a su pieza, donde enseguida Marcela
se desnudó; ya me eché dos buenos polvos y Marcela tuvo tambien su
orgasmo.- Le dije que estaba tan rica como siempre y que durante los
meses que le faltaban de embarazo, nunca le iba a faltar pija, porque me
tendría a mi siempre dispuesto; riéndose con ganas me dijo que yo era
un viejito incorregible y que le encantaba mi buen humor.- Empecé a
visitarla lunes, miércoles y viernes donde era casi una obligación de mi
parte echarle dos buenos polvos mientras que ella se desahogaba conmigo
una vez cada día, diciendo que con eso era suficiente para ella; por
supuesto que variábamos en la forma de coger, ya que muchas veces la
cogía por el culo y alguna tarde tambien me hacía acabar usando su
boquita y sacándome toda la leche que la mayoría de las veces se las
tragaba y entonces quedaba satisfecha.- Una vez me contó que el marido
le preguntó si a ella no le hacía falta sentirse cogida, pero ella salió
del paso diciendo que en sus anteriores embarazos había ocurrido de la
misma forma y por lo tanto ya era una costumbre.- Una tarde, una vez que
ya habíamos cogido, me comentó que había sabido que su marido había
tenido problemas en su trabajo por que había intentado seducir a la
esposa del dueño y había quedado mal parado; el pidió muchas disculpas y
ella le prometió no decirle nada al marido pero que no quería oír nunca
más hablar del asunto.-
Ese tema terminó ahí, pero en realidad despertó
mis deseos; la verdad qie con la esposa del dueño tenía yo solamente
trato telefónico ya que nunca la había visto personalmente èrp mi hijo
me había comentado que se trataba de una muy linda mujer, que hacía unos
años había estado muy gorda, pero con un tratamiento bajó un montón de
kilos, y ahora lucía una figura casi espectacular, con muy buenas
curvas; tenía unos años menos que Marcela o sea 33 lo que equivale a
decir que nuestra diferencia de edad era de “solo” 27 años, a pesar de
lo cual me dispuse a hacer mi trabajito en forma.-
Siempre que hablaba con ella le dejaba una frase
linda que la conmovía, porque yo sabía que su marido era un flaco
desabrido que seguro que no la trataba bien en la cama como ella se
merecía; fui aumentando mis frases de cortesía hasta que ella me dijo
que yo siempre le decía cosas lindas pero ni siquiera la conocía
personalmente; porque no iba yo a la fábrica de su esposo donde ella
trabaja medio día como empleada y de ese modo nos conoceríamos.- Le
comenté que había yo ido dos veces con ese afán de conocerla, pero justo
los dos días que fui ella había tenido problemas y no había podido
tener el gusto de conocerla; entonces le dije de concertar una
entrevista que no fuera un la fábrica para llegar a conocernos.-
Me dijo que le agradaría mucho conocerme y que yo dijera lugar y hora
para el encuentro; se lo dije y ella me preguntó si quería conocer a la
señora de un empresario o a una amiga, aclarándome que como amigos
figuraban solamente dos personas y yo sería el tercero; le dije que me
gustaría conocer a las dos y me contestó que no habría ningún problema,
por lo que quedamos en encontrarnos donde yo le había dicho.- La verdad
que para ir a conocerla, me vestí con ropa informal pero muy elegante y
llegué diez minutos antes de lo previsto; yo la conocía porque por
alguna causa había visto la fotocopia de su documento, era un día muy
fresco y la veo venir muy elegante a lo “señora de empresario”, con un
tapado negro que le cubría hasta debajo de las rodillas con zapatos de
taco alto y medias difusas; muy elegante y señoral; al encontrarnos me
saludó dándome la mano, pero yo estiré la cara y no tuvo más remedio que
darme un beso en la mejilla que yo retribuí haciendo lo mismo.-
Estuvimos charlando un rato largo tratándonos
con mucho respeto, hasta que le dije que había tenido sumo placer en
conocer a la señora del empresario, pero tambien me gustaría conocer a
la amiga; me dijo que no podía ser en ese lugar, que para eso debíamos
ir al boliche Babel; yo no conocía dicho lugar, pero le dije que con
mucho gusto iríamos; cuando entramos, noté solamente una penumbra y
pensé que ese era un lugar para llevar a alguna trampa, pero la dejé
desenvolverse; en la penumbra fuimos hasta un rincón apartado donde
había una mesa desocupada; nos ubicamos allí y Nati entonces mostró su
otra faz; se sacó el tapado y el cambio fue fundamental, ya que lucía
una ajustada minifalda color azul francia, con una blusa bien escotada,
mostrando el canalillo de sus hermosas tetonas y tambien su podían ver
sus bellas piernas enfundadas en sus medias difusas.-
Quedé embobados mirándola, me preguntó que me
pasaba y a lo único que atiné a decir fue preguntar si se podía tocar;
ella contestó que sí y entonces estiré mis manos y le agarré esas dos
tetonas, sopeándolas y notando su peso y suavidad, así como su tersura.-
Sonriendo me dijo que eso era solo para los amigos y que por lo tanto,
ya me podía considerar su amigo.- Nos sentamos en ese rincón, le
pregunté si disponía de tiempo y me dijo que no había problemas; al poco
rato fuimos a bailar al ritmo de la música que sonaba en ese momento
que era una cumbia; comenzamos a bailar como una parejita de enamorados
a pesar de la diferencia de edad; cuando la música se fue haciendo más
suave y romántica, Nati se me abrazó y no tuvo ningún problema en apoyar
sus tetas en mi pecho; yo entonces empecé a darle besitos en el cuello y
notaba que a ella le gustaba, porque se retorcía y se apretaba más
contra mí; al notar su forma de accionar, bajé una mano y seguimos
bailando pegaditos y con una mano mía tocándole ampliamente el culo; en
ese instante me dijo que desde ese día yo pasaba a ser su tercer amigo,
que esperaba que supiera ganarme ese título: en respuesta a eso, dejé de
darle besitos en el cuello y le dí un tremendo beso de lengua que de
inmediato se convirtió en un beso muy apasionado; ya entusiasmado le
apoyé mi parada pija en su pancita, a lo que me preguntó si estaba así
dura por ella; por supuesto le contesté que sí que estaba muy alegre
por su nueva amistad y que quería que la nueva amiga la disfrutara; ella
sonriendo se dio la vuelta y seguimos bailando yo apoyando mi pija en
sau culo y ella disfrutando de mi roce; no solo le apoyaba la pija en su
culo sino que con mis dos manos le apretaba las tetas haciendo de ese
modo una danza completamente fogosa, mientras tanto yo seguía besándole
el cuello y detrás de sus orejas, logrando que ella entrara en un estado
de calentura extrema, hasta que me pidió que la cogiera.-
En el mismo momento le dije que si, pagué nuestra
consumición, se colocó nuevamente el tapado pareciendo de nuevo una
señora empresaria, y de ese modo fuimos hasta un hotel que se encontraba
cerca de Babel.- Cuando llegamos ahí, se desató la real “amiga”;
enseguida se desnudó por completo y pude admirarla en toda su belleza;
era aun más linda de lo que yo suponía; bien depiladita con sus hermosas
tetonas y su muy bello culo y yo pensando que dentro de muy poco toda
esa belleza será para mi; la abracé y quedamos los dos desnudos
abrazados como dos noviecitos que hace rato que se desean; mi pija
paseaba por toda su pancilla, mientras yo sentía el calor que irradiaba
su concha sobre mis piernas; estuvimos un rato así besándonos hasta que
ella me pidió por favor que la coja, que ya no aguantaba más; se recostó
y se abrió de piernas y yo no me tiré sobre ella como un desesperado
sino que haciendo gala de muchas serenidad; me arrodille entre sus
piernas para comerme esa apetitosa concha; empecé los lengüetazos de
arriba abajo por todos sus labios; a ella pareció gustarle mucho lo que
yo le hacía; además me centré en su clítoris buscando el punto crítico
para sacarlo de su escondite con la punta de mi lengua, cuando sentí que
se agitaba, le puse mi pija muy tranquilamente y en ese momento dejó de
ser una señora, para convertirse en una vulgar putona, gritando y
estremeciéndose por su primer orgasmo del día.-Yo que había optado por
cogerla sin forro, la dejé recuperar un rato hasta que ella nuevamente
se ubicó con las piernas abiertas y me dijo que me metiera, lo que hice
tranquilamente moviéndome con total tranquilidad dentro de ese hermoso
agujero, hasta que llegó mi primer polvo del día, donde salió abundante
leche que se introdujo toda dentro de su concha, de la que empezó a
salir nuevamente luego de un momento; era un espectáculo ver sus piernas
llenas de mi semen que brotaba de su concha.-
Me dijo que a pesar de mi edad le había
encantando el polvo que le había echado, que ella no pensaba que yo
fuera capaz de hacerla sentir tan feliz con un buen polvo mutuo; yo le
pedí que nos relajáramos un ratito para luego poder comenzar con la
segunda función; ella se puso a sonreír porque no me creyó capaz de
intentar una segunda vez, pero yo tranquilo esperé el momento justo como
para seguir cogiendo a la hermosa empresaria; cuando me sentí ya en
condiciones se lo hice saber con nuevos besos y amasando mucho esas
hermosas tetas; entonces ella se recostó y se abrió nuevamente de
piernas mostrando su concha hermosa de la que aun brotaba un hilillo de
mi semen anterior; me recosté al lado de ella y puso su pierna sobre mi
cuerpo, quedando su concha pegada a mi pija, hice solo un movimiento y
quedé arriba de ella mientras mi pija volvía a meterse en esa concha
deseada; ella abrió sus piernas y las puso sobre mi espalda apretándome
bien contra ella, pero dejándome poco lugar para que yo me pudiera mover
dentro de ella; lo tomé con mucha tranquilidad y como pude metí mi mano
entre nuestros dos cuerpos y me puse a jugar con su clítoris¸ ella al
sentir mi mano jugando, aflojó un poco sus piernas pidiéndome por favor
que no se la saque porque a ella le estaba gustando demasiado todo lo
que yo le hacía, ella debajo de mí se empezó a mover con muchas ganas,
empezó a jadear y a gemir hasta que dando un nuevo grito, logró su
segundo orgasmo en el transcurso de la tarde.- Yo seguí dentro de ella
sin sacar mi pija de tan cómodo lugar, me empecé a mover en forma y así
logre un hermoso polvo pese a las dudas que había demostrado mi
acompañante.-
Me dijo que era casi un milagro que ella hubiera
acabado dos veces en la misma tarde, porque muchas veces se tenía que
conformar con acabar una vez por sesión y nada más; pero que yo había
logrado mucho mas de lo pensado.- Nuevamente empezó a salir mi leche de
adentro su concha, por lo que decidimos ir los dos juntos a darnos un
buen baño y mientras nos limpiábamos nos íbamos toqueteando y por mi
parte yo calentando nuevamente.- Pero pesó más mi razonamiento que mi
calentura y consideré que por ese día había hecho un gran esfuerzo y no
quería que tan hermoso recuerdo se perdiera por algún problema de salud
originado en sobrexigir al organismo.- Terminamos la tarde con muchos
besos mientras nos vestíamos, le pedí que para la próxima vez no se
depilara completamente la conchita, dejándose algunos pelitos que eran
de mi gusto, y una vez los dos ya listos, ella me llevó en su coche
hasta muy cerca de mi casa, quedando que la próxima vez yo le mandaría
un mensaje por mi celular diciéndole el día y la hora y ella solo me
contestaría con un O.K.
Pasaron dos o tres semanas, seguí atendiendo a
Marcela quien me preguntó si había averiguado algo con respecto a la
esposo del dueño de la fábrica; yo le contesté que no había podido
averiguar nada en absoluto, pero que seguía averiguando y cuando supiera
le iba a contar; el miércoles de esa semana mandé un mensaje a su
celular que decía: J 14.30 y la contestación fue el previsto O.K.-
Ese jueves me dirigí al lugar donde debía pasar a
recogerme con su coche: a la hora indicada llegó y abrió la puerta de
su coche invitándome a entrar; la saludé con un beso en los labios que
ella correspondió; entonces me llamó la atención su atuendo: se trataba
de un pantalón clarito bien ajustado al cuerpo, el que seguía arriba
cubriéndola totalmente y cerrado hasta arriba con un cierre relámpago,
mientras que debajo no se marcaba ninguna prenda, lo que me indicaba
que esa era una de las “locuras” de esta señora; llegamos al hotel, bajé
yo del coche y ella ya había hecho la respectiva reserva por teléfono;
ella acomodó el coche en el estacionamiento y muy contentos nos fuimos
los dos para la misma pieza de la vez anterior que era lo que había
pedido.-
Entramos abrazados besándonos como dos
enamorados, enseguida me desnudé y ella me pidió que la ayudara a
desvestirse en medio de una franca sonrisa; yo solamente tenía que bajar
su cierre relámpago, lo que hice muy despaciosamente y a medida que lo
hacía me di cuenta que lo que había pensando era realidad, ya que a
medida que bajaba el cierre iba mostrando toda su desnudez; además me
llevé una gran sorpresa, porque cuando llegué a la altura de su
conchita, ví que esta vez no se había depilado y que un pequeño monte de
venus se dejaba ver, cumpliendo con lo solicitado por mi la vez
anterior.-
Una vez desnuda completamente, le dije que en
vista de tan rico montecito de venus me encantaría hacer con ella un 69,
si ella quería compartirlo; me contestó que a ella le encantaba ;
entonces me acosté boca arriba en la cama y la invité a ella para que se
acostara para formar el deseado 69; ella se acomodó , y cuando estuvo
bien acomodada, me agarró la pija y la empezó a chupar, poniendo su
concha en mi boca para que tambien la chupara.-
Estuvimos un rato de esa forma hasta que ella
logró esta vez en forma silenciosa, gozar de un tremendo orgasmo que la
estremeció por completo, soltando en ese momento mi pija para gozar ella
plenamente de su acabada.-La dejé descansar un rato y cuando ella
recobró su ritmo normal me levanté de la cama y me senté en una silla,
diciéndole a ella que abriera sus piernas y se sentara despaciosamente
arriba mío mientras yo le iba metiendo mi pija en su concha;
tranquilamente lo hizo y me empezó a cabalgar en forma furiosa, mientras
yo me entretenía jugando con sus hermosas tetas y sus muy ricos
pezones; de ese modo fue mi primer polvo de esa tarde; ella se quedó un
rato arriba mío mientras mi leche iba llenando su concha, por lo que
ella se levantó y se fue a lavar para no seguir perdiendo mi leche por
sus piernas.- Mientras ella se aseaba me fui reponiendo y cuando ella
volvió a la cama, yo ya estaba en condiciones de empezar otra vez; ella
se recostó al lado mío, yo me fui acomodando para quedar detrás de
ella; una vez acomodado, ella apoyó su culito en mi pila incitándome a
que la cogiera por ese lado; entonces pasé la mano bajo su cuerpo y me
aferré sus tetas, mientras mi pija iba buscando camino para entrar por
su puerta trasera, lo que logré después de varios intentos; al sentirse
penetrada, ella lanzó un suspiro que indicaba su felicidad.-
Metido en su culito empecé el movimiento de mete
saca al que ella colaboraba con mucho gusto; le pregunté si le gustaba
de esa forma y me dijo que era una posición que la satisfacía plenamente
pero que no estaba muy acostumbrada a hacerla porque ni su marido ni su
otro amigo se lo pedían; yo se sentía muy cómodo entrando por su orto,
por lo que en ningún momento apuré el ritmo ya que me encontraba super
feliz ya que además de hacerle el culo, seguía fuertemente agarrado de
sus tetas, hasta que no pude aguantar más y esta vez le llené el culo de
leche.- Me quedé adentro hasta vaciarme por completo y entonces comenzó
a brotar mi semen por los costados de mi pija, oportunidad en que se la
saqué para no seguir llenándonos de semen.- Había pasado ya bastante
tiempo y yo ya me había echado dos magníficos polvos, por lo que nos
fuimos a bañar y ella me preguntó si se podía depilar la concha porque a
su marido le había llamado mucho la atención , ya que siempre la usaba
depilada y ella tuvo que mentirle y decirle algo acerca de una picazón.-
Yo le dije que no había problema y que la próxima vez me deleitaría con
su concha bien depilada.-luego de lo cual, agarró la ropa que había
llevado en su mochila y se vistió en forma normal para retornar a su
casa.- Antes de llamar a la señora nuevamente, volví a visitar a
Marcela, la que ya se acercaba a su fecha de parto, así que cogíamos
solamente por el culo por pedido de ella; como calculamos que sería la
última vez de este ciclo. Me concentré bien y pese a mis años, logre
echarle dos soberanos polvos en su ojete, llenándole las dos veces su
orto de leche, de lo que tuvo que ir a limpiarse enseguida para evitar
luego problemas con su marido.- Nos besamos muy cariñosamente,
diciéndome ella que pensaba cerrar la fábrica, pero que en caso de
quedar otra vez embarazada, desde ya que me tendría como su habitual
cogedor.-
Ya terminada mi otra relación, volví a mandarle
un mensaje a mi “señora”. La que enseguida me contestó dando conformidad
a mi pedido; esa vez venía vestida nuevamente de señora, por lo que me
quedé esperando la sorpresa que me encontraría esta vez debajo de su
elegante tapado; cuando se lo sacó, la verdad que no me llamó la
atención ya que venía con una minifalda ajustada y un top que dejaba ver
su ombligo en el que ahora lucía un piercing que se había colocado
hacía muy pocos días; llegamos al hotel e hicimos todos los movimientos
de rutina; ella me dijo que quería innovar un poco, así que estaba
dispuesta para lo que a mi se me ocurriera; lo primero que se me ocurrió
era que deseaba una buena chupada de pija, acabándole ebn la boca y ver
como ella se tragaba toda la lechita; enseguida se dispuso y me dijo
que me iba a hacer la mejor mamada de mi vida; me agarró la pija,
primero le pasó la lengua por toda mi cabecita; siguió con su lengua a
lo largo del tronco y finalmente se la metíó en la boca empezando a
degustarla con ansia; ella chupaba y yo suspiraba porque en realidad
era una señora chupada la que me estaba brindando; aguanté todo lo que
pude hasta que acabé en su boca, y por ser mi primer polvo del día tenía
mucha leche, la que en varios lechazos se fue introduciendo en su
boquita; cuando hube terminado, me mostró su lengua llena de mi líquido
viscoso y blanco, yo solo sonreí, a lo que ella introdujo la lengua en
su boca y con un movimiento de garganta, se tragó toda mi leche
mostrándome después de lengua ya limpita; mientras me recuperaba estaba
pensando en la segunda acción del día; ésta sería un masaje mutuo,
primero ella para lo cual le hice poner la ropa de enfermera para que
iniciara su masaje para lo cual yo me ponía en la cama boca arriba y por
lo tanto mi pija bien pasara esperando sus masajes; comenzó con unos
buenos masajes demostrando que estaba ducha en esos menesteres; yo
gozaba viéndola; enseguida ella se fue sacando su disfraz hasta quedar
completamente desnuda arriba mío y por lo tanto los dos pegados; hice
unos movimientos para empezar a cogerla pero pensé que antes de cogerla,
debía ser yo el que le diera los masajes.-Se colocó ella tambien boca
arriba en la cama con lo cual se podía ver su concha depilada y sus
hermosas tetas; empecé el masaje con mis manos y ella enseguida demostró
calentarme demasiado; la seguí calentando hasta que me pidió que le
hiciera el mismo masaje que ella a mi, es decir completamente desnudo
acariciando todo su cuerpo; cada vez se excitaba más hasta que consideré
que era el momento justo y sin que ella me lo pidiera le ensarté mi
pija en su concha que dio un estremecimiento de gozo, se movió un
poquito con mi pija a dentro suyo y de inmediato me agradeció el orgasmo
que la estaba haciendo tener.-
Habíamos echado un polvo cada uno, pero los dos
queríamos seguir con nuestros juegos; entonces se me ocurrió hacerla
poner en cuatro patas frente a la puerta de un placar que abrimos y
tenía un tremendo espejo; una vez ahí agachada, le introduje mi pija muy
despaciosamente y la cara de lujuria y felicidad que yo veía a través
del espejo, era un cuadro para grabar y tener en el recuerdo; la gran
señora de un empresario siendo cogida por un hombre casi treinta años
mayor que ella, y ella plena de felicidad; verla asó me animó todavía
más y no pude aguantar mucho tiempo ya que volví a acabar otra vez
dentro de su culo.- Me quedé en esa posición mirándonos en el espejo y
disfrutando como si fuera la primera vez; ella mientras yo la cogía no
paraba de hablar y de elogiar lo bien que la estábamos pasando.-
Terminamos esa tarde de completa lujuria con un hermoso baño donde los
dos nos metimos mano por todos lados, gozando como dos jovencitos
calentones.- Ella se vistió y volvió a ser la señora empresaria y me
llevó en su coche hasta cerca de mi casa donde me dejó nuevamente,
quedando yo en llamarla cuando tenga ganas de coger o de lo contrario
ella con cualquier excusa.-
A partir de esa fecha nuestros encuentros se
fueron espaciando ya que se había perdido el sabor de la novedad y ya se
estaban convirtiendo en rutina. No obstante eso, durante varios meses
más seguimos cogiendo y aun hoy si alguna necesita del otro no dudamos
en llamarnos y volvemos a ir a “nuestro” hotel, donde cogemos como la
primera vez.-

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