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2007-01-09 - Solo: Por el ano en la primera vez « Volver


Para los que no hayan leido la primera parte de historia, sería conveniente que lo hicieran, lean entonces antes UNA SOPRESA UN SUEÑO     
 
Después de tan maravillosa primera vez, ambos quedamos extenuados, como nos quedaba mucho tiempo para cumplir el turno, reclamé el servicio de comida, ya era la hora de almuerzo, mientras nos lo trajeron, aprovechamos para dormitar un poco abrazados e inclusive tuvimos tiempo para pegarnos un baño refrescante en el jacuzzi, ver como deslizaba ese cuerpo perfecto, era un verdadero poema, los pechos eran sublimes con una dureza espectacular y verla exitada con los pezones duros como muestra, era un verdadero regalo. Entre mimos, caricias y charlas intrascendentes, llegó la comida, teníamos que recuperar fuerzas.
Mi mente ya había comenzado a manejar el tema, teníamos todavía mucho tiempo, pero tenía que decidir, si repetir la experiencia vaginal o iniciarla en el sexo anal. Dude un poco, pensé si no sería demasiado para la primera vez, pero recordando que había tenido un comportamiento excelente y había dado muestras de sumición total, me incliné por hacerla vivir una primera vez completa, en la que sintiera que yo me había transformado en el dueño de sus sexo; me apoderaría de sus ano.
Mintras almorzábamos, coloqué en la mesita un pomo de crema lubricante, especial para sexo anal, de modo de tenerlo a mano, inclusive ya lo dejé destapado, una de sos lubricantes que incluían un leve anestésico, lo suficiente para moderar levemente el dolor sin inhibir las sensaciones. Me vió hacerlo y enseguida
- Para que es eso.
- Es un lubricante.
- Ya me hisiste tuya y no lo usaste.
- Si mi amor, no hizo falta, pero para la colita puede ser necesario.
- Ahhhh, pero la tenés muy grande, me vas a partir.
- Dulce, vos tenés que hacerme caso, lo iremos haciendo muy despacio, yo te voy a preparar, cuando estes lista recién allí te voy a penetrar. Comenzaré con los dedos, de uno hasta que sean tres los que soportás.
- No se confio en vos, pero la siento cada vez más grande y me da miedo.
La besé y le quité la palabra
- Relajate y dejame hacer.
Ya estábamos sobre la cama, por lo que no me fue difícil, comenzar con una lenta tarea de excitarla, para guiarla al punto justo. Bajé besándola desde su boca visitándo todos los puntos que pudieran ser fuente de energía, para ese calor interior, que estaba necesitando sintiera, para perder el control de su voluntad y se entregara a mis deseos. Mis besos en su boca, cuello y pezones, el mordisquear a estos últimos, la encendieron como para que enseguida se humedeciera y mi mano derecha y mis dedos completaran el descontrol, al jugar en su vagina y sus jugos comenzaran la función lubricante. Me sumergí en su entrepierna y mi lengua completó una tarea implacable, que la terminó llevando al primer orgasmo, cuando temblaba llegando al máximo, justo en ese momento, mi dedo indice, convenientemente lubricado en la crema especial, se introdujo de un solo golpe. En ese momento no supo si atender al orgasmo o al intruso que la invadía, por supuesto que el orgasmo fue más fuerte y lo tuvo se puede decir que haciendo fuerza con el esfinter como para cortar a ese dedo que la estaba penetrando y comenzaba a frotarla en un lento mete y saca. Sin sacar el dedo, seguí mi juego con la lengua, en esa vagina chorreante, que aún despedía restos de mi semen. Ahora estaba prevenida, esperaba el segundo dedo y le era casi imposible dejarse llevar a un nuevo orgasmo. En un momento que pareció estar a punto de acabar, no dudé y otra vez de un solo golpe, el dedo mayor se introdujo acompañando al índice, se quejó pero no se pudo controlar y le sobrevino otro orgasmo, casi tan o más fuerte que el anterior. Mi lengua y mis dos dedos hacían un trabajo casi perfecto, en diferentes. A esta altura el ano recibía toda la lubricación que chorreando desde la vagina, caía sobre mi mano y los dedos que entraban y salian. 
- Te duele pregunté.
- No estoy bien.
- Bueno seguí portándote bien, pensá que uno de tus amiguitos en una de esas no te habría cuidado tanto.
Tenía que meter el tercer dedo, mi deseo por penetrarla era cada vez más intenso, y mi pene me trasmitía la sensación de tener en su lugar, un bate de beisball. Seguí jugando con la lengua y cuando menos lo esperaba el anular completó el trio y se mandó junto con sus parientes, hasta lo más profundo que les permitió su largo. Enseguida comencé a efectuar movimientos rotativos, haciendo girar los dedos sobre si mismos, a medida que entraba y salía.
- Hayyy .... me duele
- Tranquila serenate, enseguida te vas a acostumbrar, y se te pasará la sensación de dolor.
- Si eso lo decís porque no son mis dedos en tu ano.
- Vamos ves como discutís y podés amenanzarme, eso es porque te estás acostumbrando y el ano se está dilatando. Seguiré un poco más con los dedos y los cambio por mi pene.
- Hayyyyy ...... Hayyy ...... Hayy .... Hay ... ohhh ..... ohhhhhh
La tenía boca arriba, me arrodillé entre sus piernas que elevé por sobre mis hombros y luego las abrí con mis manos haciendo presión sobre ella, para lograr la máxima abertura y exposición de su ano abierto y dilatado. En esa situación apoyé la cabeza en la entrada, la figura de ese agujero y mi cabeza babosa, se puede decir que era una foto de concurso. Hice presión e indudablemente pese a la preparación ese ano era virgen, aumenté el empuje y su alarido se dibujaba en los ojos, la tenía con su rostro a la vista, sus expresiones me lo decían todo; busqué el pomo de lubricante y embarduné la zona y la cabeza de mi pene. la apoyé nuevamente.
- La tenés enorme, mucho más que esta mañana.
Creo que tenía razón, no recuerdo habérmela visto tan grande, sin duda, estaba en relación a mi calentura.
Coin la cabeza en la posición justa, hice presión y el glande pasó de una, en medio de su quejido, su carita estaba lejos de trasmitir placer, pero tampoco se puede decir que hacía resistencia, estaba resignada, la tenía dominada a mi antojo, retroceder en ese momento era decretar un volver a empezar, que sería más difícil, no tenía que darle oportunidad, tenía que seguir adelante. Recargué mi cuerpo sobre sus muslos abiertos y levantados e hice presión nuevamente, para comenzar a introducir todo mi pene hasta lo máximo que pudiera, cuando llegué a sentir que mis testículos chocaban contra su cuerpo, su rostro reflejaba una mezcla de dolor y sorpresa, creo que esperaba que le doliera más, su boca abierta buscaba el aire para regularizar la respiración, su gemido se hizo escuchar con un largo ¡¡¡aaaahhhhhhh!!!!! en el mismo momento que inicié el retroceso, llevé el glande hasta el límite y justo cuando tomaba el aire que necesitaba, sin dudar un segundo, empujé nuevamente hasta el fondo, abrió los ojos grandotes y con otro ¡¡¡¡aaaaaaahhhhhhh!!!!! largó todo el aire que había tomado. Yo estaba a mil y lo único que deseaba era llenar ese ano con mi leche, lo estaba disfrutando como hacía mucho no disfrutaba del sexo anal, esa carne tierna, me estaba brindando todo el placer que yo imaginaba. Seguí bombeando y le di ritmo parejo, entraba y salía, ella lo aceptaba y comenzaba a ambiar sus quejidos por palabras de aceptación, e increíblemente en su primera vez, a pedirme que le diera con más ímpetu, y alentarme a no decaer en mi esfuerzo por llenarla con mi leche. Llegué al fianl y como Tarzán lancé un grito, solo me faltó pararme coin un pie sobre ella; tuve la sensación de quedarme vacio, de haber dejado hasta la última gota, fueron no menos de cuatro chorros interminables y varias contracciones finales, en las que creo quedé seco y sin nada más que dar. Agotado me dejé caer sobre su cuerpo y me abracé con toda mis ganas y el placer de tenerla, había completado la desfloración de ese cuerpo joven vital y lleno de futuro, por un tiempo sería mi HEMBRA, así con todas las letras, mi fuente de placer, mi sexo renovado, un sueño cumplido. 

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